09 marzo 2008

Oscuridad.
Las calles están vacías, las risas, sofocadas. Todas las luces, excepto las farolas, se encuentran dormidas, como la gente, que susurra palabras incomprensibles mientras duerme. Algunos trabajan, no muchos. El silencio es la banda musical de la noche.
Las estrellas, puntos tenues en el cielo de la ciudad, palidecen al lado de la esplendorosa y brillante Luna, que hoy aparece resplandeciente y llena como una perla valiosísima. Ilumina callejuelas antiguas, horizontes ocultos, y hace contemplarse a centenares de personas soñadoras, que ven en ella un punto de nostalgia y frialdad.
Luna.
La oscuridad se alimenta de todos, incluyendo a los más poderosos y a los más insignificantes. Algunas personas, vagabundas, intentan protegerse de ella con una pequeña hoguera o una luz titilante, que titubea ante la noche, ante la madrugada espesa... o la mañana norteña, del frío invierno.
El azul oscuro y el negro hondo se mezclan en una pintura en apariencia helada, pero que revela sufrimiento, dolor, desaparición. En ocasiones el rojo se añade a la mezcla, besando la sangre y la muerte. Los demonios pueden aparecer junto a ella, sólo cuando algún insensato piensa que prevalecen.
No existen buenas compañías que se encuentren aliadas junto la oscuridad. No es una entidad comprensiva, porque junto a ella sólo andan los malhechores y los pobres, siempre truncados por algo que nunca alcanzarán a decir.
Luna. Oscuridad.
Una buena pareja para mantenerse en la calle, a la intemperie, cuando la madrugada ya ha aparecido.


Texto by Misvan ;)