
La frase en la foto dice:
When you`re in love... time doesnt matter.
Pero cuando la persona amada no está a tu lado:
time is slowest than ever
23.
Seguro. Ahora lo sé. Lo sé seguro y de sobras y convencido. Del todo.
Eres una aparición fruto de una noche de alcohol, música y locura en la que tropezaste con mi chaqueta y yo dejé que te la pusieras, porque esos ojos negros bajaron la mirada y aquellas pestañas me trajeron el olor, la suposición, el deseo, el intento, de algo de compañía, de caricias y de besos aquella noche. El acelerón del coche, el acelerón de mi entrepierna al ver el acelerón de tu escote. Recuerdo unas escaleras, creo.
O quizás estaba paseando a la orilla del mar en una noche tranquila de luna nueva, sin luz en la playa y con la arena mojada donde la marea subía y me manchaba los pantalones. Entonces te veo tirada en la playa, con esa melena morena llena de arena y algas y esos ojos negros cerrados e idos, con tu voz desvariando y la cola de sirena aleteando tenuemente, inspirando, espirando, y casi expirando y te doy un beso y te salvas y la cola se convierte en piernas que se abren para mí sobre la arena, bajo la luz de la luna nueva.
Entré en una cueva aquella noche, cuando, cabezón y estúpido de mí, me fui solo en la acampada con los amigos, diciéndome y retándome e insultándome mientras comentaban que no sería capaz de pasar una noche a solas. No, no soy capaz, por eso entré en esa cueva donde no sabía que estabas pero esperaba que estuvieras porque, como decían mis amigos, no era capaz de pasar una noche a solas. Es más divertido contigo. Hicimos una hoguera con la leña de nuestros cuerpos.
Recuerdo aquel exceso de velocidad, esa bajada del puente por mitad de la calzada en un descapotable muy descapotable, como tu camiseta de escote. Qué ensayado lo tenías, cuántas multas te habrían puesto y a cuántos policías te habrías tirado si tan bien hacías e interpretabas y relamías tus labios en la función, que al primer aleteo y caída de pestañas se me cayó la libreta al suelo y ya me quedé a la altura de tus piernas. Qué bien que fuera descapotable, así podías alzarte y estirarte todo cuanto quisieras durante el orgasmo.
Sólo eres un producto de mi imaginación, lo sé, lo sé de sobras, estoy seguro, estoy convencido, estoy tocando la fotografía que en realidad no existe, que sólo está en mi mente y mi mente ha imaginado esos ojos negros, intensos, profundos y hechizantes que me vuelven loco, que están haciéndome sudar, transpirar, asfixiarme, masturbarme, controlarme, desvariarme, descontrolarme, desmayarme y engatusarme cada vez que te miro.
Invención, estoy seguro, que no eres la sirena que provoca mis aguas más profundas, que no, que eres invención y estoy seguro de ello. Anda, vente otra vez conmigo a la cueva, que tengo el descapotable en marcha.
Fragmento del texto 29 veces tus ojos, en el que Ladynere está trabajando y espera terminar en breves.
[Copyright del texto by Ladynere]
[Copyright de la foto by chacho.blogia.com]
2 comentarios:
Yo... yo... tengo un gran trauma con ese personaje. Parece que se te mete en la cabeza y escuchas su voz algo enloquecida... da miedo... pero a la vez me gusta mucho porque es algo completamente distinto a todo lo que he leído de Ladynere por lo que me encanta por la forma que ella tiene de escribir (tanto en la riqueza de lenguaje, corrección en la sintaxis y una cohesión impresionante entre los párrafos) que no quita importancia a aquello de lo que va el relato porque es profundo, muy profundo...
Felicidades por escribir así de bien, niña ^^
(Que sepas que este comentario está escrito desde mi nuevo ordenador... wiii ya tengo portátil!!)
tia eeres un hacha bUa...
Pero cuando la persona amada no está a tu lado:
time is slowest than ever
que depresiva xD que genial tia.
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