27 febrero 2007

Viajes al paraíso


Yo, sin embargo, no he salido de España. Dentro de ella he viajado a comunidades autónomas como Andalucía, Cataluña...Y vivo en Castilla y León.

Básicamente eso ha sido todo. Pero sé, que dentro de unos años me veré en Francia de intercambio, intentaré viajar a países que me atrigan.

Grecia, Italia y Finlandia me llaman desde la distancia.

Como en otra entrada se ha dicho, puede que dentro de unos años viajemos a la luna. Cada uno ve el futuro de forma diferente.

¿Acaso los hombres de la prehistoria pensaron que muchísimos años después se pudiera viajar en coche...al pueblo de al lado?
¿...Que se pudiera viajar a otra comunidad en autobús?
¿...A otro país en avión, barco etc?


¿Acaso no vemos nosotros lejos viajar a la luna? Quién sabe si inventarán automóviles mucho más modernos y podamos viajar a la otra punta del mundo, a otro planeta.

Pero eso no se sabe, yo, al menos, no lo sé, aunque no puedo negar mi curiosidad acerca de este tema.

También había escrito algo interesante, pero como el blog siempre se enfada conmigo, lo he tenido que repetir, y me he dejado cosas. Yo he viajado lejos con los libros, pero supongo que eso no cuente, asique no voy a enrollarme sobre lo maravilloso que es leer porque ya lo sabéis.

Recuerdo que de pequeña me encantaba coger uno de esos libros tan grandes sobre viajes y hoteles donde alojarse, y soñaba que estaba allí, unas veces disfturando, otras trabajando.

Deber ser maravilloso poder viajar a tu antojo. Maravilloso. Y ojalá pudiera hablaros como la más experta, pero no es así, y espero que os conforméis con esto.

yepetta
Como ha dicho Ireth, son pocas las barreras que nos impiden hoy en día salir de nuestro país a recorrer mundo, a conocer otras culturas y ver nuevas ciudades.
Hay muchos intercambios, viajes, becas, etc. Facilidades que nosotros tenemos al alcance de la mano, de las que nuestros padres no pudieron disfrutar a nuestra misma edad.
A mis dieciocho años, por ejemplo, yo ya he visitado Francia, Italia y Noruega, y seguro que hay más gente que ha estado en muchos más sitios, pero yo estoy contenta por haber podido viajar a esos países, y conocerlos de cerca, porque pienso que los viajes abren la mente "a la fuerza", te muestran nuevos mundos, nuevas formas de ver las cosas, de vivir la vida cotidiana en otros países.
Hoy en día, hay muchos proyectos en marcha para que jóvenes como nosotros podamos practicar turismo sin demasiados problemas, proyectos educativos y lúdicos que fomentan la movilidad interna europea, y mundial, como las becas Leonardo, las Erasmus, el proyecto MovilidadEuropea, las bases de páginas web del CIPAJ o la información en el INJUVE, o el Interrail. Información no falta para poder llegar un día a casa y decirles a los padres:
-Papá, mamá, que me voy quince días a Londres con los amigos en Julio.
Y hay hoteles, albergues, alojamientos, intercambios, viajes planificados, excursiones. Toda una amplia gama de opciones para la gente curiosa que quiera ver mundo.

Sin embargo, yo que soy muy movida, inquieta, y me gustaría vivir la vida viajando continuamente, he notado que no todos los jóvenes piensan tanto en la posibilidad de salir al extranjero, aunque sea un corto periodo de tiempo. No todas las personas tienen tanto interés en conocer otras ciudades, otras culturas, otros amigos, otra rutina; no tienen esa curiosidad por salir de los límites de su ciudad, por coger un tren y decir: -Hasta donde me lleve.

A mí esa idea me parece fantástica, me parece enriquecedora y necesaria para cualquier persona, joven o mayor, adolescente o adulto. Me parece necesario salir fuera de este mundo, o país, que ya tenemos relativamente visto y dominado, a conocer nuevos lugares y probar otras experiencias, a visitar museos o tomar algo en diferentes bares. A lo que sea, pero salir, viajar, conocer, es una experiencia que, buena o mala (hablando de intercambios) enriquece y abre las mentes, las miradas de las personas respecto a esa idea que tan prefabricada tenemos sobre todas las cosas que no conocemos empíricamente.
Y no hace falta tener idiomas (yo no sabía italiano cuando me fui una semana a Italia a casa de una chica que no conocía), ni noruego (misma situación), ni dominaba el francés como para defenderme con habilidad (tenía 14 años cuando salí por primera vez sin padres al extranjero). Simplemente opino, desde mi experiencia, que un viaje al extranjero, un intercambio, una salida, una excursión, es una gran oportunidad de ver nuevas realidades, de conocer gente, de acumular experiencia, de disfrutar de otras ciudades, que en tu mismo país no se puede realizar de la misma forma que traspasando las fronteras.

26 febrero 2007

Los jóvenes y nuestras oportunidades.

Bienvenidos a nuestro mundo, un mundo dónde no hay barreras internacionales demasiado duras, dónde podemos llegar hasta dónde queramos. Dentro de unos años, estoy segura, de que podremos visitar la Luna sin problemas.

Me han pedido que hable sobre las oportunidades que se nos presentan para viajar por todo el mundo, tenemos viajes de estudio, para perfeccionar nuestros idiomas y aprender a socializarnos con más facilidad con desconocidos.
Son muy buenas ideas que vienen en forma de folletos o charlas a institutos, actividades acordes con nuestra edad, destinos internacionales.
¿Alguno de vosotros ha ido de intercambio a algún lugar? ¿Ha ido a algún lugar lejos de su casa con un grupo de gente que no conocía de nada? Yo creo que sí.

Desde las típicas granjas escuela dónde ordeñábamos regordetas vacas hasta viajes a Estados Unidos o Australia. En estos viajes consigues hacer muchas cosas, aprendes, te equivocas, haces amigos y enemigos (para qué negarlo) pero siempre, y os lo puedo asegurar, te da pena irte.
Hablo desde la experiencia, hace unos años fui a un campamento yo sola, no venía ningún amigo conmigo y me enfrenté yo sola a un mundo en miniatura lleno de grupitos formados en los que no era capaz de abrirme paso.
He de admitir que lo pasé muy mal, incluso pensé en volver. Pero conseguí abrirme paso y me hice un hueco entre ellos y al final me costó irme. No quería volver… nunca me lo había pasado tan bien como en aquel lugar.

Me da la sensación de que he perdido el hilo de mis pensamientos. Me gustaría poneros una gran lista de páginas webs dónde encontrar información útil para este tipo de viajes dónde disfrutaríais como enanos porque esa es la finalidad. Disfrutar, aprender y ser felices.
Estamos en una época de facilidades para los jóvenes, gracias a nosotros y por nosotros. Creo que deberíamos aprovechar todo aquello que se nos ofrece cuando se nos presenta la oportunidad porque nos formaríamos mejor.


Sentimos el parón de la semana pasada pero además de que no teníamos idea para hablar con vosotros… estamos de exámenes y es difícil compaginar unas cosas y otras. Así que perdonarnos y me despido hasta la semana que viene diciendo que Italia y Francia es lo mejor que he visitado en mi vida y lo que más he podido aprovechar.
Espero que mis compañeras puedas arrojar más luces a este camino tan pedregoso que les he colocado.

18 febrero 2007

“Todos guardamos un secreto bajo llave en el ático del alma”

Óscar Drai se marchó huyendo de sus recuerdos, pensando ingenuamente que, si ponía suficiente distancia, las voces de su pasado se acallarían para siempre. Ahora ha regresado a su ciudad, Barcelona, para conjurar sus fantasmas y enfrentarse a su memoria. La macabra aventura que le marcó en su juventud, el terror y la locura rodearon, curiosamente, la más bella historia de amor.

Ésa es la frase citada en la contraportada del libro que hoy pienso recomendar: Marina, del ahora, famoso Carlos Ruiz Zafón.

Quizá no sea mi libro favorito, aunque verdaderamente, no sé cuál podría ser mi libro favorito, pero he escogido éste.
Y, bueno, es que, puede que no sea mi favorito, pero es del que mejor recuerdo guardo.

Lo leí hace un par de años y fue el libro que me inició en la lectura. Ya casi lo había olvidado –me lo prestaron– cuando lo reencontré en la biblioteca y de verdad lo pude saborear.

La sinopsis de la contraportada –la citada más arriba– no le rinde al libro. Yo me hice un lío XD, así que cuento yo más o menos de que va...

La historia trata sobre Óscar Drai, un chico que va a un internado de Barcelona –de aquella Barcelona que tal y como la describe este hombre: enamora– y que vive en el barrio de Sarriá.

Un día, cuando iba caminando, se fija en una mansión en la que no se había fijado antes y, por puro instinto o impulso, se adentra en ella y escucha una voz cantando ópera, si no recuerdo mal.
Y allí la conoció, a Marina.

Un personaje misterioso, complicado, y transparente, o al menos, a mí me lo pareció.

Y hay un pasado, un romance, un cruce de personajes, de caminos...

Tan triste, dios mío –y eso que no fue con el que más lloré XD No, eso se lo dejamos a las CDLT–, y un final, que como nunca había leído, estaba espesa y para nada me esperaba, pero me destrozó. En todos los sentidos en que una novela puede destrozar a una persona. Y es que es tan... tan cortante en la forma en que lo escribió que, sin adjetivos para describirlo.


Y, por supuesto, tratándose de Carlos Ruiz Zafón –que recomiendo cualquiera de sus libros– tiene que tener su parte macabra y oscura, y si hay títeres, mejor.

Bueno, y la forma de escribir, que aún me deslumbra, y las metáforas, y los adjetivos... Y eso que siempre, siempre he dicho que La sombra del viento está mejor escrito en el sentido de que el hombre ya había escrito más y tenía más experiencia, pero es que este libro tiene un toque especial, unas frases, ay, qué frases.

Y como es el mejor libro que recomendar, y ya está recomendado, no hay nada más que decir XD.
¡Así que: hasta la semana que viene!

16 febrero 2007

Un libro


Esto… hoy no estoy muy inspirada, que digamos U.U Así que perdonadme si el artículo es cortito.

Recomendación de un libro, ¿eh? Veamos… que difícil. Últimamente no leo mucho y lo poco que leo termina decepcionando (por ejemplo “El ejército de los sueños” o “La llave del tiempo”). Os recomendaría una serie de libros que me marcaron cuando tenía 16 años, pero están descatalogados y creo que hasta el año que viene no harán una reedición.

Así pues… veamos:
El último libro que me encantó (dejando a de lado Memorias de Idhún – Panteón), fue “La mujer del viajero en el tiempo”. La verdad es que es un libro muy muy interesante, tanto por la idea, como por la escritura.

¿Te imaginas conocer a tu marido cuando sólo tienes seis años y él cuarenta y pico, teniendo en cuenta que os casareis cuando ambos tengáis veinte y pico? Pues eso es lo que le pasa a Claire, la mujer del viajero en el tiempo.

En realidad, el único argumento de esta novela es una simple historia de amor, desde sus inicios, hasta su fin (enamoramiento, pedida de mano, boda, etc.). Pero con la peculiaridad de que Henry, el chico, posee la capacidad de viajar a través del tiempo que ya ha vivido o que vivirá o vivirán las personas más cercanas a él. Además, no posee ningún control sobre esta capacidad, hecho que provoca extrañas situaciones y encuentros todavía más retorcidos (como visitar a menudo a su mujer cuando ella es todavía una niña o revivir el instante en que muere su madre).

El final es casi previsible, y si atas cabos, escalofriante. Pero la precisión con que está escrita la novela, teniendo en cuenta todas las idas y venidas de Henry a través del tiempo, haciendo encajar fechas y sucesos, lo hace algo digno de leer. Además, por qué no decirlo, la historia de amor entre Henry y Claire es de las más bonitas que he leido.
Es el tipo de libro que me encanta: una historia que nos relata como puede afectar un hecho sobrenatural a la realidad de cada día.

Creo que ya hace un par de años que salió, pero hace poco lo publicaron en edición de bolsillo, así que no debe ser muy difícil de encontrar. Os animo a que lo leáis porqué es de esos que cuando lo empiezas ya no lo puedes dejar.
Observa atentamente.

Crees que es imposible, pero NO lo es. Hay una tortuga. Claro que es una tortuga enorme, el quelónido más gigantesco que hayas visto nunca. Sobre su concha viajan cuatro elefantes (enormes, para seguir con el esquema). Y, por si fuera poco, sobre los lomos de estos elefantes se sitúa una especie de pizza (sin anchoas)que, en realidad, es un mundo. El Mundodisco.

Hoy me tocaba hablar sobre mi libro favorito. El caso es que tengo muchos libros favoritos, muchos de los cuales ya han mencionado mis compañeras. En un principio, pensé en hablaros sobre Memorias de Idhún, porque en esa trilogía encontré a alguien de quien me enamoré, y dado que es la primera y única vez que me he enamorado de un personaje, pienso que es importante. Pero luego he pensado que, quien más quien menos, ya conocéis la obra de Laura Gallego, y prefiero hablaros de alguien de quien tengáis menos referencias. Y esto me lleva, inevitablemente, a Terry Pratchett y a su colección más famosa: el Mundodisco.

Leí mi primer libro del Mundodisco hará un par de años, y ni qué decir tiene que, desde entonces, Terry ha pasado a ocupar el segundo puesto de mis escritores favoritos.

¿Y qué tiene este hombre que me hace quererlo tanto?

Si cogéis un libro suyo y empezáis a leerlo sin haber tenido una experiencia previa, os encontraréis diciendo: "¿Pero qué es esto?". Y os lo digo así. Con Terry, nunca sabes a qué atenerte. Sus novelas, para quien no esté acostumbrado a ellas, son absurdas y excéntricas. Pero yo os digo, con la mano en el corazón, que jamás hombre alguno me ha hecho reír y pensar tanto. Tiene una magia especial. Te introduce en un mundo mágico, con dragones, magos, guerreros...sólo que los dragones son "cosas jodidamente grandes y con alas, y que encima echan fuego", los magos se recluyen en la Universidad Invisible y dejan pasar los días desayunando, tomando el segundo desayuno, el tentempié, la comida, el postre, la merienda, el aperitivo, la cena...y algo más para picar; y los guerreros son bárbaros octogenarios que llevan bastón y algunos hasta van en silla de ruedas. Y todo esto, aderezado con las apariciones de la Muerte (un personaje yo diría que esencial en el Mundodisco, y de hecho uno de a los que más cariño les tomas)y su caballo Binky.

¿Os parece absurdo?¿No os atrae?¿Humor absurdo?¿Humor fácil? Incluso...¿de verdad HUMOR?

Pues mucho humor, señoras y señores, no lo voy a negar. Quién me iba a decir a mí, que siempre tiendo al dramatismo, que me iba a dejar llevar por un hombre que, según sus propias palabras, "Es decir, yo no pagaría más de un par de monedas para verme, y yo soy yo".

No puedo explicaros con palabras cómo es leer una novela del Hombre del Sombrero. Sólo os aconsejo coger una, sentaros en vuestro sillón favorito (seamos sinceros: que se os salten las lágrimas de la risa en medio de un parque con un libro entre manos seguramente os dé un poco de vergüenza) y empezar por la primera página dispuestos a encontraros cualquier cosa. Terry no me ha defraudado en ninguna de las dieciocho novelas del Disco que he leído (y me faltan la mitad...a ver si nos las traen a España prontito ^^).

Terry es inteligente. Hay que serlo para que, cuando estás en medio de una gran carcajada, con una sonrisa estúpida en el rostro y los ojos húmedos por la risa, te detengas de pronto y digas: ¡Qué filosófico! Esto es lo que consigue el Maestro (porque hay que reconocerlo: es un Maestro) conmigo.

Y os digo, de verdad de la buena, que si probáis, no querréis dejarlo. Seguro que adoráis al Bibliotecario (que es un orangután: cuidar de una Biblioteca Mágica tiene esos inconvenientes, te transformas en otras cosas. Lo que sucede es que el Bibliotecario es demasiado inteligente: no dejó que nadie lo devolviera a su forma humana. Tener unos pies tan versátiles como las manos es una gran ventaja), seguro que comprendéis al cobarde de Rincewind, el cual, según dice su creador, "Rincewind es una de esas personas que se mete en el camino de su propia felicidad. Si estuvieran lloviendo besos, él sería la única persona con paraguas". Oh, y Rincewind siempre va acompañado de su Equipaje, que tiene muy malas pulgas. Por no hablaros de Yaya Ceravieja, Tata Ogg y Magrat Ajostiernos, tres brujas radicalmente distintas que se meten en todo tipo de embrollos, siempre peleándose por todo.

¿Parece que os esté hablando de libros infantiles? Para nada. El Mundodisco, en mi opinión, es cosa de adultos.

Lo que mejor se me da en el mundo es escribir (y tampoco estamos como para echar cohetes), y ni siquiera con palabras puedo expresaros cómo me siento al leer a Terry. Es mi droga contra la tristeza, contra el abatimiento. Su desenfado, sus ironías, su filosofía, su profundidad, su absurdo. Simplemente Terry.

Os invito a viajar al siempre sorprendente Mundodisco. Cada novela es diferente de la anterior, Terry es así. No se repite. Pero siempre consigue ponerme de buen humor.

Y como lo alabo tanto y no tenéis referencias...os dejo una foto del incombustible Hombre del Sombrero.




Os dejo una de mis webs favoritas por si queréis informaros. Aunque no haya conseguido interesaros...seguro que os echáis unas risas, que siempre son de lo más saludables ^^: http://mundodisco.dreamers.com/index.htm

14 febrero 2007


La Sencillez de la Educación


Hay tantos libros que han marcado mi vida que no sabría elegir uno; ni siquiera decantarme por una trilogía en concreto. Pienso en esos libros gruesos y sesudos de los que se habla cada día, con ademán rimbombante, en los medios de comunicación, que me siento aturdida sólo de pensar cuál puedo escoger.

Y creo que, como en todo en la vida, puedo tomarme la libertad de recurrir a la humilde sencillez de la educación, aunque con ello me esté atreviendo a no escoger un libro ni dos, sino dos colecciones enteras.

La serie de libros Torres de Malory creció conmigo al igual que lo hicieron mis padres y mis maestros. Junto a Darrell, mi amiga y compañera de inquietudes, recibí las prácticas enseñanzas de la señorita Potts, tuve que aprender a ser justa y honrada, reí las bromas que Alicia y Betty gastaban a Mademoiselle Dupont y lloré cuando el padre de Gwendoline cayó enfermo. Y todo sin moverme del salón de mi casa, del dormitorio de mi hermana o del restaurante, cafetería o sala de espera del dentista que se pudo presentar durante aquellos maravillosos años.

Y, cuando llegaban las vacaciones, me subía al tren y viajaba con los Cinco a la isla de Kirrin. ¡Eran tantos los peligros a los que uno se exponía! Contrabandistas e incluso secuestradores trataron de atraparnos, pero Julián siempre estuvo allí para protegernos y Tim, nuestro fiel amigo, nos echaba un cable (o un hocico) en los momentos de apuro. ¡Qué veranos tan estupendos!

Sería comprensible que muchos me tildaran de infantil o incluso de anticuada debido a este artículo; al fin y al cabo, se podría pensar, ¿qué tienen de especial las idas y venidas de un puñado de estudiantes inglesas confinadas en un internado para muchachas y las pequeñas aventuras de cuatro primos y un perro?

Podría dedicar páginas enteras a esta respuesta pero, en lugar de eso, me limitaré a responder con una frase: esos libros hicieron algo tan sencillo, tan irrisorio de cara a la humanidad, como educarme.

Doy las gracias a Enid Blyton por ser mi segunda madre.

13 febrero 2007

Supongo que debería recomendar mi libro favorito: Memorias de Idhún, pero seguro que lo has leído, y me apetecía...Recomendar libros diferentes. Creo que pondré el primero que piense, porque, a mi parecer, si te salen pronto es porque guardas buen recuerdo de él/ellos:
  • Cuando hitler robó el conejo rosa. Por Judith Kerr.



Quizá se ha quedado un poco atrás y sea algo más infantil. Pero me encantó, recuerdo que hablé durante días sin parar de este libro, incluso se que también le gustó a Marinella Terzi.

En este relato autobiográfico -sobre su vivencia como judío-alemana en la Segunda Guerra Mundial-, Anna siente que al quitarle su conejo rosa de peluche, le están arrebatando bruscamente su infancia, y se ve obligada a incorporarse al complejo mundo de preocupaciones y responsabilidades de los adultos.


Creo que la forma de narrar de Judith es estupenda, y además creo recordar que es su primer libro. Tiene segunda parte, según he oído, pero no la encuentro por ninguna parte.

Anna es una chica muy curiosa, y muchas veces me siento como ella, como la protagonista de la historia, comparto sus penas, sus alegrías, sus ansias por aprender, cuando decae...

Es uno de esos libros que coges en la biblioteca al azar, y nunca te olvidas de ellos. Creo que, por muy adulto que se sea, leer este libro te hace volver a aquellos maravillosos años. Es triste pero encantador.

- Cierto, la madera de ébano es negra como el azabache de las minas de Asturias, pero la corteza del árbol es blanca. Mira -y empezó con su cuchillo a rasparla hasta que apareció debajo de la madera blanca un brillo oscuro-. Ahí tienes el ébano, escondido bajo este manto. ¿Quién lo iba a decir? Siempre me he preguntado qué pensarían los primeros hombres que encontraran este tesoro debajo de una corteza tan poco atractiva.
-Es alucinante, tío. Parece que todo el tronco tuviera que tener una madera blanca, y luego sale tan negra, y tan dura. Qué extraño. Parece una cosa y luego resulta que es todo lo contrario.
-Parece una cosa y luego resulta que es todo lo contrario -repitió Sebastián-. Eso pasa con muchas cosas en la vida, Benjamín; casi nada es lo que parece. Ni siquiera tú eres lo que pareces.


El medallón perdido.
Ana Alcolea.


Con este fragmento de un diálogo, os presento el libro que me toca recomendar a mí hoy. Lo he pasado realmente mal teniendo que elegir un solo libro, creo que me ha pasado como Ireth, más que elegir el preferido (que yo tampoco tengo), elegí uno que, en ese momento de mi vida, cuando lo leí, me influyó decisivamente.
Podría decirse que fue este libro el que me empujó al abismo de querer escribir.

Publicado en ANAYA en el 2001,en la colección Espacio Abierto, y yendo ya por su octava edición, El medallón perdido de Ana Alcolea es un libro juvenil, para adolescentes en el instituto (o así lo recomiendan, o en ese momento lo leí).
El protagonista, Benjamín, nos narra en primera persona su primer viaje a África, a la selva, para ver el lugar donde su familia tenía negocios y donde su padre murió en un accidente de avioneta cuando él era demasiado pequeño para recordarle. Con ésto, pretende entender un poco mejor a su padre, descubrir un mundo en el que él vivía muchos meses al año, y poder conservar en la memoria algo de sus borrosos recuerdos. Todo este proceso se realiza a través del interés de Benjamín de recuperar el medallón de su padre, con forma de colmillo de tigre, que nunca se quitaba. Con la idea de que, si su padre murió en lo alto de la montaña, el medallón debe de estar todavía allí, comienza la ascensión acompañado de su tío Sebastián y algunos hombres más, en un viaje con bastantes sobresaltos.
De lo que no se da cuenta Benjamín es de que, conforme asciende, él también va madurando, también se va descubriendo a sí mismo, no sólo a su padre o sus recuerdos.
Poco a poco,leyendo el libro, acompañas a Benja y vas madurando tú un poquito a la vez, con pequeñas brechas, grietas que se abren ante ti, como el diálogo superior, con los que quitamos velos y borrones para ver, realmente, lo que hay detrás de las apariencias.

Un libro cortito, de apenas 170 páginas, ameno, con una fluidez narrativa y unos diálogos geniales, con unos personajes que se salen del papel y varias líneas argumentales. Un libro de los de cogerlos una noche, y no dormir hasta que no lo terminas. Un libro para buscar nuestro propio medallón perdido.

12 febrero 2007

Recomendación


Esta semana me trae a nuestro blog un tema muy distinto al del lunes pasado. Tengo la misión de recomendaros un libro. He de decir que tuve un problema porque yo no tengo libro preferido pero sí tengo tres que me han llegado.

El tapiz de Fionavar de Guy Gavriel Kay es una trilogía llena de fantasía tierna y con una literatura muy depurada y cuidada.
Comenzaré contándoos de qué va cada volumen:

El árbol del verano: Cinco jóvenes canadienses se ven apartados de sus vidas cotidianas y trasladados a Fionavar, el más perfecto de los mundos alternativos al nuestro. Un mundo donde rige la magia y en el que sus habitantes se debaten entre la Luz y las Tinieblas.
Conducidos por el supremo mago, Manto de Plata, los cinco jóvenes han de intentar poner fin a la guerra desencadenada por Rakoth Maugrim, poderoso dios maligno y encuentran en sus aventuras a los Hijos de la Luz, los Servidores de la Oscuridad, los enanos, los espíritus de los bosques y de las aguas y muchos otros personajes.
Fuego errante: Los cinco jóvenes canadienses, protagonistas de El árbol del verano. Deben hacer de nuevo hasta Fionavar para desempeñar sus respectivos papeles: Kimberly perturbará a los muertos en su reposo y llevará a los vivos a su destino; Dave Martyniuk portará el Cuerno y ocupará su puesto de combate en la Llanura, entre los dalreis; Paul Schafer, el Señor del Árbol del Verano, entretejerá una vez más el hilo esplendoroso de su vida en el tapiz; Jennifer Lowell se convertirá en protagonista de un destino atemporal; y Kevin Laine descubrirá por fin que su misión en la lucha es salvar del Desenmarañador a los mundos del Tejedor.
El sendero de tinieblas: Los jóvenes héroes de esta historia han ido adquiriendo poder y madurez a través de las aventuras vividas en Fionavar. El "primero" y más perfecto de todos los mundos. Ahora deben aplicar la fuerza y la sabiduría asimiladas para ayudar a los ejércitos de la Luz en la definitiva batalla contra la maldad de Rakoth Maugrim y las hordas de las Tinieblas. En un fantasmal barco, conducido por el legendario guerrero, Arturo Pendragon, y por Pwyll el Dos Veces Nacido, Señor del Árbol del Verano, las fuerzas del Bien deben navegar hacia la pavorosa fortaleza de Starkadh, para enfrentarse allí con el Desenmarañador.

Únicamente os puedo decir que me he leído esta trilogía más de dos veces en mi vida. Fue una de mis primeras novelas de fantasía que podía decir que nadie más conocía. Es verdaderamente buena. Los personajes tienen un volumen que los hace reales, tangibles y hay veces que desearás abrazarles o pegarles una colleja para que salgan de su ensimismamiento.

Siempre he dicho que mi favorito es Paul desde el primer libro porque me recuerda mucho a mí misma en ocasiones. Esta historia me hizo madurar en varios aspectos y dejó que me evadiera de la realidad un poco de vez en cuando.

El escritor ayudó al hijo de J.R.R. Tolkien para la publicación de El Silmarillion.

Os lo recomiendo si os gusta la fantasía, los personajes en continuo cambio y los mundos fantásticos. Creo que fue la primera historia en la que fui fascinada por los malos, por muy asquerosos que me parezcan... son realmente enigmáticos.

Me encanta desde el principio hasta el último renglón, es una novela fácil de leer y muy rica en vocabulario.

En resumen... es fantástica.

Hasta la semana que viene n.n

(En principio iba a recomendar una que me he leído hace poco y me ha costado decidirme pero creo que esta trilogía es poco conocida y merece que la leáis ^^)

11 febrero 2007

¿Bullying? ¿Qué es éso?

El otro día, vino la psicóloga a hablar sobre el buylling a mi clase.
La primera frase que dijo una compañera en esa hora.
-¿Bullying? ¿Qué es éso?
Entonces, le dijimos que era el acoso escolar.
-¡Ah! ¿Y por qué bullying y no por su nombre?

¡Ah! ¿Y por qué buylling y no por su nombre?
Qué bonito suena en inglés, ¿no? Bullying.
Sí, si es que suena precioso.
Si es que, últimamente, parece que nunca antes haya habido acoso escolar en los centros.
No, sólo ahora, y además, ya no es acoso escolar, ahora es "bullying", que como es inglés y oculta su significado, vamos a ver si le quitamos sal al asunto.


Bueno, yo voy a contar la experiencia más cercana que he tenido.

Llegas a 4º de Primaria, con tus amigas, tus estudios muy bien aprobados hasta entonces, algo tan sencillo que parece ahora y que entonces te costaba la misma vida, en fin, todo bien.
Y es que, en 4º te toca con un repetidor y un sonoro apellido que, para no salir de tu mundo en las nubes, ya has escuchado numerosas veces, acompañado de frases como 'tiene otro parte de comportamiento', 'ha robado tal cosa' o 'le han expulsado'.
Y eso que va un curso por delante tuya.
Pero te toca detrás suya, y le empiezas a conocer.
¿Ha robado tal cosa? Y es que le amenazaron con partirle la cara si no lo hacía.
¿Le han puesto tal parte de comportamiento? Es que si no se hace el chulo delante de los 'débiles' se meten con él.
¿Le han expulsado? Es que si no libraba a sus compañeros de las culpas, le iban a sacar una navaja.
Niños de once años.


Y lo peor llega ahora.
6º de Primaria.
Llevas desde 3º de Primaria en la misma clase del chaval más violento y agresivo que te has encontrado nunca, ése que se llamaba Jaime, si recuerdas bien.
Obviamente, se llevó mal con el otro.
Pero es que, ahora pasa lo que todos esperaban.


Sales de clase.
Ves a Jaime, con unos chavales que les echaste 16 ó 17 años, y escuchas un retazo de conversación.
-¿Dónde? -preguntó Jaime.
-En el callejón de la esquina. ¿Dónde mierda quieres que sea?
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Al día siguiente, ves a ése chaval que acaba de llegar, con el que tan bien te llevabas, con un ojo morado, cojeando, y una herida en el labio.
-¿Ha venido Jaime? -pregunta.
-No -contestas, ya que estás a su lado.
-Vale, pues cuando venga, le dices que para que traiga chavales del Drago, los traigo yo de Loreto, y que esta tarde le partimos la cara, ¿me haces ese favor, princesa?
Nunca has escuchado de sus labios otra frase como ésa.
Nunca.
Y no la amenaza, porque siempre amenaza con Loreto, como todos, si no el odio y el dolor, la rabia y la impotencia con la que lo dijo.

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Llegas a tu casa, y se lo cuentas a tu madre, y también, lo curioso que fue que Jaime no viniera aquel día.
-Uhm... pues ayer cuando me pasé por allí para hablar con la tutora estaba Maite -la portera- echando a unos chavales del Drago que estaban esperando a uno de 6º - te dice, pensativa.

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Días más tarde, la directora entra en tu clase y se lleva a Jaime.
La campana sonó.
Os vais a la salida, tú y tus amigos, a ver que sucede.
Y está tu viejo compañero hablando con un policía, al lado de una mujer, que llegas a la conclusión de que es su madre.
Y entonces, sale Jaime con la directora, y empiezan a hablar con él.
Pero es que llega la portera, esa mujer bajita y rechoncha, con tan mala leche que tiene, pero tan compresiva que es, y os echa de ahí.
Y desde aquel día, en que a Jaime le temblaron las manos, y negó haber pegado e insultado a tu amigo, no le vuelves a ver.


Y no le volvimos a ver, pero sí a saber de él.
¿Cuándo llegó a ese punto? ¿Por qué? Conocí a sus padres, y más o menos, me parecieron personas normales... nada de acuerdo con la actitud de su hijo.
Aunque sí sé que llegaron a un punto en que le dieron rienda suelta.

¿Y los profesores? ¿Cómo iba a decir mi amigo que le amenazaban? Se enterarían, y quizá no dentro, pero sí fuera le harían pagarlo.
¿Por qué? ¿Qué hay de malo en ser tímido, en preferir quedarte sentado pensando, antes que ponerte a pegar saltos, o a correr?
Y, ahora, recordemos que mi amigo, que se fue del colegio, nunca volvió a hablar de nosotros.
Porque le he visto por la calle, con su gente, que conozco a unos cuantos, y nos volvieron a presentar, como si no nos conociéramos.
Y qué decir, de que aún se nota el miedo en los ojos de él, y la mueca sombría si le nombran aquel nombre que, como dice uno de mi clase, le destrozó la infancia, o lo que le quedaba de ella.
Y de éso hace ya 2 años, pero es que, como él decía en aquellas horas interminables con la misma profesora: el dolor nunca se olvida.


¿Qué se puede hacer para evitar el acoso escolar?
Pues, quizá ya no valga decírselo a los profesores, si hacia ellos también hay dirigido un acoso.
Quizá, habrá alguien del círculo de amigo de tales bestias, que sepa decir: no, déjale.
O al menos eso espero.
Porque he tenido poco acercamiento al acoso escolar, y eso que en mi colegio se da con varios casos; lo peor es que, sobre todo, se ve en la Primaria.
¡Primaria! Ya no hablamos de la ESO, si no de la Primaria, de chicos de 6-12 años.
Y es que, en parte es cosa de la educación y, al menos aquí, de la zona de la ciudad en la que se viva y en la que se criaron tus padres.
¿Pero si depende de la educación, qué podemos hacer?
Uhm... pienso que es más algo del círculo de amigos, porque si uno te dice que no vayas a pegarle al callejón, ni que busques a la gente de tal barrio para pillarlo de sorpresa, éste no lo hará.
Que es simple y que es así, o es lo que yo he visto.
Lo distinto será que alguno de los amigos tenga el suficiente corazón para prestar ayuda a alguien que lo necesita.

10 febrero 2007

La otra cara de la moneda


Me gustaría empezar con un pequeño relato:

“Te levantas temprano por la mañana.
Es lunes y el sábado pasado cumpliste 13. Te regalaron aquel juego de la “Play” que tanto querías, ese que te vas a pasar en un par de semanas. Pero no se lo has podido contar a nadie, porqué nadie vino a tu fiesta. Nadie te felicitó, más que tus padres y tus dos hermanas. Sólo el abuelo llamó por teléfono y sólo tía Inés se acordó al verte por la calle. En clase ni siquiera saben cuando es tu cumpleaños.
Te vistes despacio, siempre quieres alargar el máximo la agonía de llegar a ese lugar infernal al que llaman colegio. ¿Para qué? Te pasarás las 6 horas de clase sentado en tu pupitre, solo. Y cuando llegue la hora del recreo, tendrás que evitar a ese chulo de segundo, ese que todos conocen como “el gigante”.
Pero la suerte no está de tu parte y tu madre te manda la prisa.
Si ella supiera…
Pero no debe saber. Aquella vez que se enteró de que Ramón te tiraba del pelo, cuando tenías nueve años, se presentó en el colegio echa una furia y le amenazó. Después de aquello, los tirones de pelo se convirtieron en un aislamiento tan grande, que tenías que encerrarte en el cuarto de baño antes de llegar a casa, para que tu madre no te viera llorar.
Tú al menos tienes suerte, piensas, caminando hacia el matadero. Julián Herrero, el chico de segundo, está peor que tú. A él le pegan por tener las orejas grandes y un coeficiente intelectual demasiado pequeño. A ti, por suerte, se limitan a insultarte y dejarte en ridículo.
Lo que no saben, es que estas burlas, estas risas, estos insultos, irán calando hondo en tu corazón y harán que, con el tiempo, llegues a creer realmente que eres inferior a ellos. Que por no ser tan guapo, tan chulo y tener unos padres tan “guays”, no eres nadie. Y aunque quizás algún día llegarás a superarlo, cuando tengas carrera y una vida decente y feliz, cuando puedas mirarlos por encima del hombro y pensar: “Antes te reías de mí, pero ahora yo estoy arriba, y tú no eres nadie”. Pero un poco del sufrimiento que padeciste, permanecerá para siempre dentro de ti. Y te ahogará en las noches de soledad, y te perseguirá en aquellos momentos en que te encuentres solo y no sepas a quien acudir. El fantasma de esos que se rieron de ti aguardará en cada esquina de tu camino para el resto de tu vida.”

¿Os resulta familiar? Seguro que sí. Seguro que alguna vez habéis sentido algo parecido, o conocéis a alguien que lo ha sentido. No se trata de un caso real, pero hay que decir que se basa en lo sucedía en mi colegio cuando tenía 13 años.

Aunque parezca que esto del bullying se ha inventado ahora, no es verdad. El bullying ha existido siempre. Lo que pasa es que ahora nos da por ponerle nombre interesante y hablar sobre él. El otro día, viendo un programa muy interesante sobre la lengua catalana que echan en TV3 (Televisió de Catalunya), oí decir a un filólogo que la palabra “bullying” no es del todo correcta, puesto que en nuestra lengua ya tenemos palabras para definir este hecho: “acoso escolar”.
Porqué eso es lo que es: puro y simple acoso escolar.
Pero… ¿es realmente tan sencillo?
Desde luego que no.

Maltratos, insultos, marginación. Duele en el alma con solo sentirlo y duele recordar cuando lo has vivido. Sólo hay que leer los escritos que han dejado mis compañeras antes que yo para hacerse una idea.

Pero… ¿Os habéis parado a pensar nunca lo que hay al otro lado del bullying? ¿Os habéis puesto alguna vez en la piel del maltratador? Al escribir el relato que he puesto al inicio, no pude evitar ponerme en la piel de ese “gigante” que maltrata al protagonista. Ese “supuesto” compañero de clase que un día tuve. Y esto es lo que ha salido:

“Vives en una familia rica y tienes todo lo que deseas. Pero en realidad, nunca consigues lo que quieres: un poco de cariño. Tu padre siempre está fuera, por negocios, y tu madre pasa demasiado tiempo en el despacho, con su asistente. Incluso un día te la encontraste en actitud bastante afectuosa con él.
No eres tonto, ya sabes que es el sexo. Tienes catorce años y a veces te gusta mirar revistas verdes con tus amigos, de esas que le mangáis al quiosquero engañándole con cualquier tontería. Te haces el duro delante de ellos, para que te adoren, para que te acepten, para que te den el apoyo que no te dan tus padres. Aunque en realidad, esas chicas desnudas que adornan las páginas, con miradas lascivas y poses poco convencionales, a ti te digan poca cosa.
Te gusta sentir sus ánimos y gritos cuando aterrorizas a tus victimas. O que te busquen entre clase y clase para preguntarte qué es lo que harás ese día para animar el recreo. Te hace sentir importante, te hace sentir bien. Porqué si te haces el duro, el líder, el chulo… todos te quieren más. Y te vitorean cuando pegas a Julián, o le palmeas el culo a Nuria, o te ríes de Fermín.
No sabes que después, con el tiempo, cuando no tengas suficiente con eso, cuando empieces a atacar a tus propios compañeros, estos dejarán de reírte las gracias y a dejarte de lado. Y poco a poco irás encontrándote más y más solo.
Y aunque algún día conocerás a una chica, encontrarás un trabajo y tendrás hijos, la frustración acumulada hará mella en ti y acabarás enseñando ese odio que sientes por el mundo a tus retoños, convirtiéndolos en pequeñas copias de ti mismo. O quizás llegará un punto, en que tu furia sea tan grande que decidas descargarlo contra alguien para hacerle sentir tan desgraciado como tú.”

Que quede claro, no estoy tratando de justificar a nadie. Ni mucho menos. Yo también sé lo que es que se rían de ti por llevar un determinado peinado y tener que cambiarte de escuela por no sentirte querido.
Pero a veces hay que preguntarse por qué la gente actúa tal y como lo hace. Porqué ahora que lo miro con perspectiva, ahora que puedo pensar sin prejuicios, llego a la conclusión de que si alguien tiene que destrozar la vida de otra persona para sentirse realizado o ganarse el respeto de los demás, es que está muy desesperado.

El bullying puede erradicarse con una buena educación, inculcando valores positivos en los niños, demostrándoles que a nadie le gusta ser ignorado o maltratado o apartado, sea por el motivo que sea. Los niños no dejan de ser niños y a veces no llegan a comprender el daño que están causando a su compañero cuando se ríen de él, especialmente en las primeras etapas de estas conductas.

Pero esto nos lleva a otro punto conflictivo: ¿Quién debe hacerse cargo de esta educación?
Me diréis que los padres, obviamente.
Pero hoy en día no es tan simple…

El modo de vida está cambiando. Las cosas son caras y hay que trabajar mucho para ganarse el sueldo, en jornadas irregulares, que hacen que los padres pasen muchas más horas de las que querrían fuera de casa. Cada vez es más difícil disciplinar a un hijo, cuando solamente le ves un par de horas por la noche, mientras cenáis, y pocas ganas tienes de reñirle por su mal comportamiento y hacer que te odie un poco más por no estar nunca con él. Por eso es tan fácil pasar por alto ciertas cosas…

Entonces… ¿Quién debe hacerse cargo de la educación? ¿Las escuelas? Su principal función es la de enseñar, no educar, aunque también terminen por tener un papel muy importante en este tema…

Yo, sinceramente, no lo sé.

Quizás todo el mundo debería aportar su granito de arena. Quizás la maestra que detecta una situación como esta, debería hacer algo al respecto, mostrando al acosador que ese no es el camino a seguir en la vida. Quizás el padre que recibe el aviso sobre el mal comportamiento de su hijo, debería sentarse a hablar con él y explicarle que la violencia no va cambiar las cosas. Quizás nosotros mismos deberíamos reflexionar sobre todas las veces que nos hemos reído de alguien o le hemos dejado de lado simplemente porqué llevaba unas gafas demasiado gruesas.

Una sola cosa está clara: si sufres, no te calles. Denúncialo. Porqué siempre habrá alguien que quiera ayudarte, alguien que te eche una mano. Y aunque te parezca que no hay salida, sí la hay. Te lo dice alguien que sabe de qué habla.

09 febrero 2007

Palabras bonitas

Bullying.
Qué palabra más bonita, ¿verdad?
Me recuerda a puenting, pero en macabro.

No voy a hablaros de cifras, de datos. Y no voy a hacerlo porque los datos son sólo eso: números aterradores. Voy a contaros mis experiencias personales, aunque peque de subjetiva. Porque me cabrea.

Parece que el bullying haya surgido de la noche a la mañana. Un día nos levantamos y, de repente, escuchamos una palabra nueva que, para más inri, está en inglés. ¿Por qué queda tan cool decir las cosas en inglés? (nótese la ironía). Muy fácil. Los sinónimos en castellano nos hielan la sangre. Es más sencillo hablar de bullying en las aulas que de matonismo, violencia, acoso, tortura, ¿cierto?

Sinceramente, hace un par de años no me cabía en la cabeza que pudiera existir algo así. Llamadme ilusa, inocente, empanada. He pasado toda mi vida en un colegio religioso concertado, y podría decirse que me he criado entre algodones, bien apartada del mundo real, ajena al pecaminoso mundo exterior.

Y no sabéis cómo me toca las narices.

Terminé cuarto de ESO, decidí que quería estudiar y me cambié a un instituto público. Y fue allí donde entré en contacto con el bullying.
En mi clase había una chica que, con sólo mirarla, ya adivinabas que era la típica calladita y estudiosa. Además, se sentaba en la primera fila, hacía los deberes todos los días y levantaba la mano cada vez que preguntaban.
No hablé con esa chica hasta bien entrado el trimestre. No soy una persona demasiado sociable y tiendo a recluirme en mí misma. Pero no tengo el corazón de piedra. Advertí cómo la miraban. Los susurros llenos de sarcasmo y maldad a sus espaldas. Una de mis mejores amigas hasta la fecha hablaba fatal de ella. No la conocía, pero según ella, no hacía falta. Nuestra amistad se fue al traste.
Y entonces esa chica y yo nos hicimos amigas.
Hablábamos poco. Luego, más tarde, empezamos a juntarnos en los recreos. Teníamos muchos gustos en común, y nuestras charlas sobre Harry Potter eran épicas.
Cuando nos conocimos mejor...ocurrió. Un día me lo contó.
Desde que era pequeña, sus compañeros de clase se burlaban de ella y la rechazaban. Pensó que era porque sacaba malas notas. Le costaba estudiar, pero invirtió un esfuerzo enorme y su boletín pronto fu de los mejores de la clase. Todo siguió igual. Se deprimió. Llegaron los nervios, los ataques de ansiedad, los arañazos que se autoinflingía. Engordó.
Y así llevaba hasta ese primero de bachillerato. Yo estaba horrorizada. Le dije que pasara de ellos, claro. Eso era fácil. Pero también le dije que eso no era justo, no era normal, tenía que decirlo, denunciarlo, acabar con ello de una vez por todas. Y, si no lo hacía ella, lo haríamos sus amigas.
Se decidió y lo contó a la tutora. A partir de entonces, los profesores nos echaban charlas sin parar, hasta que todos se dieron cuenta de la canallada atroz por la que estaban haciendo pasar a esa chica que no podía ser mejor persona.
Más tarde llegaron las disculpas, unos tímidos "¿Me perdonas?" que murmuraban bajando la vista, avergonzados.
Y ella los perdonó.

Yo...no lo hubiera hecho. No hubiera podido.

Lo he contado de forma un poco novelada, pero es la verdad. Le amargaron la vida a una persona que lo único que quería era ser respetada. Y aún así hoy sigue nerviosa, poniéndose a la defensiva a la menor alerta.

No lo he sufrido en mis carnes, a pesar de que cumplo con todas las características. Soy tímida, solitaria, lectora, bajita, casi empollona. No estoy como un fideo, precisamente. Hubo un tiempo en el que usé ortodoncia. Y me pongo roja con nada que me digan.

He tenido suerte. Mis compañeros me respetan.

Pienso que el acoso escolar lo ejercen mentes degeneradas. ¿Se puede ser degenerado con diez años? Me consta que sí. Es muy fuerte, pero es así.

Y no me quiero enrollar tanto, pero otro tema que me revienta es el acoso al profesorado. Sólo os voy a poner un ejemplo que me llega muy de cerca. Mi madre es profesora. Este año tiene la tutoría de un cuarto de Primaria. Hace unos días, cuando volvió de trabajar, le pregunté: "¿Qué tal el día?". Su respuesta no pudo ser más lacónica: "Bien. Como siempre. Uno me ha llamado hija de puta y otro me ha pegado".

Diez años, señoras y señores.

Tiemblo al pensar qué no harán en plena adolescencia.

Y, mientras tanto, todo el mundo sigue llamándolo igual.

Disfrazándolo con palabras bonitas mientras cierran los ojos, se tapan los oídos y reparten compasión a su alrededor.




Siento haberos soltado este rollo, pero es que estaba realmente indignada.
¡Pasad un buen fin de semana! ^^

07 febrero 2007

Cosas de críos

Esta semana está dedicada a un tema que a todos (o a la mayoría) nos traerá recuerdos de nuestra más tierna infancia; algo que sin duda debiéramos recordar como una especie de universo idílico y paralelo en el cual saltábamos a la comba y jugábamos bajo el sol, remontándonos a los patios de gravilla y a los recreos de tres horas.

Hay quienes recuerdan el rincón del patio donde se encogían, solos e inseguros, cuando algún niño cuya memez, que iba a manifestarse en todo su esplendor durante su madurez, ya hacía acto de presencia, le había dicho que "no podía jugar". Otros prefieren remontarse a los balones de fútbol, divino deporte y símblolo de nuestra nación (cuya estética formada por botellas rotas de vidrio y consignas racistas y primitivas podemos contemplar todos los domingos en televisión o, los más afortunados, junto al portal de nuestras viviendas) que eran lanzados con un pie que así se tuerza la próxima vez -bueno, no hay que pasarse; no olvidemos que son "cosas de críos"- contra la cabeza inclinada de aquel que prefería quedarse leyendo o descansando. Y no son menos los que recuerdan los encierros en el labavo, llorando, ambientados con frases como "llorica" o, en el caso de que cometiesen el atrevimiento de pedir auxilio a un profesor, "chivota".

Tampoco podemos dejar de recordar a los maestros y monitores, cuyas frases, que parecían grabadas a fuego y sangre en su corazón a fuerza de repetirlas, no desaparecerán jamás del de muchos: "no les hagas caso", "pasa de ellos". ¡Qué fácil les resulta a los adultos olvidar!

Y, en última instancia, una breve conmemoración a los divinos progenitores que, tras escuchar una vehemente súplica, bien acompañada de lágrimas o bien de un mutismo fantasmal, recurrían al comodín de la incomodidad:

"Juega con ellos".

Juventud, divino tesoro; desde luego, la prefiero a la infancia.


No he querido repetir los excelentes artículos de Ireth y Ladynere ni emplear los mismos términos a la hora de aportar mi granito de arena a la campaña en contra de esta vorágine de violencia que está envolviéndonos día a día y que ya viene de hace tiempo. Tampoco he creído necesario volver a recalcar que este abuso es aparentemente condenado por los medios pero que, a la hora de la verdad, nadie mueve un dedo por evitarlo, excepto quizá algún compañero o padre con algo más que horchata en las venas. Sencillamente, me he limitado a despertar la memoria dormida de algunos que, activa, quizá resultara de mayor ayuda para todos.

06 febrero 2007


Bullying


Lo que no te conté
Se entiende por acoso escolar el hostigamiento y maltrato verbal o físico entre escolares de forma reiterada en el tiempo. Para que ocurra debe haber un sujeto acosador, una victima y un conflicto de fuerzas. El sujeto maltratado queda expuesto física y emocionalmente ante sujeto maltratador.
El acoso escolar se divide en dos categorías:
Acoso directo-Acoso indirecto


Yo también he sufrido bullying, sin embargo, este mundo se empeña en definirlo en unas cuantas palabras, intentando decirlo de la manera más real posible, crean asociaciones, pero realmente...¿todas estas asociaciones ayudan? ¿Quién me ayudó cuando me insultaron, gritaron etc? Tuve que madurar. Qué pasa...¿que hoy en día si quieres vivir agusto tienes que madurar desde...los seis años? ¿Dónde quedó la niñez? ¿Quién me ayudó en aquel momento? Nadie.

En contra del bullying, pero, también, en contra de aquellas personas que solo sienten lástima y no ayudan.

Por eso, los que deben actuar son los amigos de la víctima, aunque lamentablemente, suele ser tan marginado que no cuenta ni un amigo. Ayudémoslos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_escolar

¿Qué hay que hacer en estos casos?
Si nos encontramos ante un caso de acoso o “bullying”, debemos intentar convencer a la víctima de que recurra a la ayuda de sus padres y profesores y denunciar cuanto antes dicho estado.
Si el acosado no quiere colaborar a solucionar el problema, la situación se vuelve cada vez más difícil. Entonces, para ayudarlo/a, tenemos que demostrarle que puede contar con nuestra ayuda en cualquier momento, y así, de esta manera, irá adquiriendo la confianza que se le fue robada de la forma más inhumana posible y, con el tiempo, salir de esta situación tan embarazosa. Pero para que esto funcione, es indispensable el apoyo y la amistad de un cierto número de personas que le defiendan de sus enemigos.

Testimonios reales:
Un padre:
Mi hija ha sido intimidada por otras compañeras, desde que estaba en el colegio. Diariamente le llamaban con nombres como 'perra' y 'basura'. Hemos intentado todo, pero nadie escucha. Ella intentó suicidarse. Lo único que ella desea es ser una chica feliz en la escuela con sus amistades. No quisiera que ningún padre sufriera lo que hemos sufrido. Nosotros continuaremos luchando."
Una víctima:
Cuando estaba en la escuela, me cogieron manía y no pararon durante dos años. Nadie hablaba conmigo. No hice nada por culparles, y todavía no sé la razón por que siempre me intimidaban. No era más rica o más pobre, ni era de una raza diferente.
Solía llorar cuando me acostaba cada noche. Era desgraciada. Cuando mis padres lo supieron, hablaron con el director, pero él no estaba interesado y les dijo que no podría hacer nada. Mis padres conocían a los padres de las chicas que me amenazaban. Una incluso vivió en la misma calle y habíamos sido amigas desde los dos años.
Todo esto sucedió a los 6 años y perdí casi toda mi autoconfianza y empecé a odiarme. Odiaba pensar que esto pudiera ocurrirle a cualquier otra chica. Tengo un miedo si una chica no me habla, ellos empezaron todo y nunca pararán. No quisiera que continuara durante el resto de mi estancia en el colegio. No podría hacer frente.

Soy de letras, pero hoy traigo números, y no son agradables:

El 23.6% de niños dice ir con miedo a la escuela.

5 de cada 10 niños afirma haber agredido a un compañero de estudios.

Un dato es que la violencia «bullying» afecta a entre un 7 y un 10% de la población escolar. O que al menos un 25% de los alumnos se han sentido amenazados alguna vez.

Entre el 15% y el 35 % de alumnos se ven involucrados en intimidaciones leves, mientras que los casos graves oscilan entre el 2% y el 15% . Estos niños describen el fenómeno con una frase muy gráfica: "Me están haciendo la vida imposible".El hostigamiento entre pares ocurre entre los 11 y los 15 años, durante su etapa en la ESO. Mientras que las víctimas son tímidas, ansiosas y tienen una baja autoestima, el adolescente acosador tiene un perfil violento: no puede controlar los impulsos, el estado de ánimo o la agresividad.

____________________________

Uhm, a ver, sobre el bullying se puede hablar, y se está hablando mucho.
Y, a veces, sin conocimiento de causa.

Porque de toda la vida ha existido un "gordito" en la pandilla, el cuatrojos o el empollón. Y no van a dejar de existir, ni es una desgracia para el sistema escolar que los niños aprendan ya, tan de jovencitos, a insultarse o destacar los defectos del compañero, si lo están oyendo en casa todos los días.

También se podrían comparar los números. No es lo mismo fiarse de una encuesta hecha en un colegio de las afueras cerca de un barrio problemático, que en uno que nunca ha tenido problemas graves. Y tampoco es lo mismo en un público que privado, o concertado.

Una de las primeras cosas que se deberían tener en cuenta a la hora de tratar este problema sería distinguir los casos de bullying más graves, sean físicos o psíquicos. Que unos chicos tengan una pelea por si una pelota ha entrado o no en la portería y se enzarcen en el patio, no es bullying. Y seguro que los profesores les harán más caso que esa niña con gafas negras, menuda, con tan buena nota y tanto vocabulario, que, con su inteligencia, seguro que sabe salir adelante en la vida. ¡Si incluso se pasa los recreos en la biblioteca para subir su media!Qué ciegos que están ciertos profesores, y ciertos padres. O qué ciegos se hacen.

Vale, quizás desde aquí, desde mi punto de vista, desde la tremenda ingenuidad que todavía tengo de la vida, y lo fácil que es hacer juicios precipitados con pocos conocimientos, mi post no aporte gran cosa útil a un tema tan serio. Pero es que hay cosas que me sacan de quicio, que quizás por mi juventud creo que el mundo se puede cambiar y hay una cierta esperanza en las nuevas generaciones, pero es que, tal y como lo veo, lo llevamos crudo.

Es escalofriante ver qué maldad, qué picardías, qué modelos o qué formas de vida pueden tomar los jóvenes, ya desde una edad tan joven. De acuerdo, no soy adulta, ni psicóloga, pero convivo con todas esas personas día a día en mi centro de estudios, y veo de cerca los pequeños puñales verbales que se pueden llegar a lanzar a lo largo de todo el día. Y supongo, que día tras día, mes tras mes, si siguen lanzando cuchillos, acabas como un colador, ¿no? Y lo siento mucho si parece que ironizo demasiado el tema, pero es que, si lo tratase seriamente, sí que me pondría del todo mala.

Me llama mucho la atención la manera sensacionalista que tienen los medios de comunicación a la hora de abordar este problema. Parece que haya aparecido de la noche a la mañana, que la generación de nuestros padres nunca hubieran tenido motes o sufrido el silencio de sus compañeros. También es importante señalar la reacción paterna ante sus hijos: que sea "relativamente bueno" que su hijo sea el acosador -total, son cosas de niños- pues así el chaval no se dejará pisotear por nadie -y aprenderá que puede pisotear a los demás-

El otro día en clase, en un debate sobre el acoso a profesores, también salió el acoso a alumnos. Sigo manteniendo la resolución que defendí en ese momento: la mayor parte del problema, viene de la familia. Qué digo de la familia, me refiero a la casa, a las tres o cuatro horas diarias de tv, a los juegos violentos mata-androides desde los ocho años, a las normas de comportamiento en casa -que al colegio vamos a que nos enseñen conocimientos, no comportamiento cívico, aunque con la nueva asignatura de educación para la ciudadanía, ya no sé qué pensar-.

Y, la verdad, que creo que estoy escribiendo algo que no tiene ni estructura, ni coherencia lineal, ni está bien escrito ni redactado, pero en fin, quizás sólo es una pifia mental de unos pensamientos sin orden ni conclusión, que necesitaba soltar de cierto modo.

05 febrero 2007

Hoy me trae a nuestro blog un tema mucho menos agradable que el de la semana pasada. Este lunes os hablo sobre el bullying.

Esta definición de esta aberración contra la integridad de un individuo la he extraído de: http://www.el-refugioesjo.net/bullying/alerta_bullying.htm

Resulta complejo definir el fenómeno "bullying", y más aún traducir literalmente este vocablo inglés al castellano. Implica a veces el golpear o dar patadas a otros compañeros de clase, hacer burlas, "pasar de alguien", etc. Pero estas situaciones resultan bastantes comunes en los centros educativos (colegios e institutos), y pueden llegar a ser muy dañinas para quienes las sufren, generalmente en silencio y en soledad.

La palabra "bullying" se utiliza para describir estos diversos tipos de comportamientos no deseados por niños y adolescentes, que abarcan desde esas bromas pesadas, el ignorar o dejar deliberadamente de hacer caso a alguien, los ataques personales, e incluso los abusos serios. A veces es un individuo quien hace el "bullying", o un grupo (pandilla).

Lo más importante no es la acción en sí misma, sino los efectos que produce entre sus víctimas. Nadie debe subestimar el miedo que un niño, niña o adolescente intimidado puede llegar a sentir.

Por tanto, estas situaciones de acoso, intimidación o victimización son aquellas en la que un alumno o alumna está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otros compañeros.


Hace relativamente poco esta palabra se ha puesto de moda, pero el problema viene de lejos, estoy segura de que en el Paleolótico también ocurría, algo detestable y aborrecible.

Un niño vuelve a casa acalorado, el sudor le empapa completamente. Su flequillo se apelmaza contra su frente. Tiembla bajo su ropa como una hebra de hierba mecida por el furioso viento, incapaz de defenderse.
Está asustado, no sabe a quien acudir ¿debe decir algo? La respuesta de los padres: "Son cosas de niños" "Siempre ha pasado"

Risas escalofriantes, un insulto, un golpe y la felicidad de un niño ensombrecida por la crueldad de otros. ¿Es tan frágil nuestra integridad?
Es doloroso saber, oír, haber visto, como los "más fuertes" arremeten contra los que no saben defenderse, los que eran más pequeños...

Pero lo que en verdad sí que duele son aquellos que no dicen nada. Miradas en silencio que atormentan hasta al más poderos ¿Es miedo? ¿es cobardía?
No lo sé, pero esos ojos que se cierran para no ser tesigo de las burlas y los golpes.
Esa tímida risa de los que no quieren existir para los brutos.
Y el dolor del que es golpeado.

¿Por qué lo hacen? Porque quieren sentirse poderosos, superiosos
¿Lo son? No, son... escoria, son las pesadillas de millones de niños. Atormentan a los que parecen más débiles y... hasta se sienten orgullosos de ellos, conformes. Es vengonzoso, es una aberración, un insulto contra los seres vivos.
Somos iguales, tenemos sentimientos y un cuerpo, sufrimos.

Me da igual tortura física o mental, pero lo que es cierto es que es grave. Pese a lo acostumbrados que estamos a escuchar estas noticias, debemos ser conscientes de que ellos pueden ser los futuros maltratadores, asesinos, etc.
El momento de actuar es ahora, cuando se vea un indicio de bullying... no te quedes mirando, no pases de largo, debes hacer algo y lo sabes. Protege al que no puede hacerlo por sí mismo. Puede que estés salvando una mente, un moretón o, incluso, una vida.

Piénsalo.


Bueno, después de esta parrafada que no me acaba de convencer... os dejo hasta la semana que viene.
Es increíble el mal cuerpo que se me queda después de intentar explicar algo como ésto, es... repugnante.

Me despido (esperemos que la semana que viene tengamos un tema mejor jeje)

04 febrero 2007

"Casi siempre leemos para aprender y las restantes, para olvidar"
Giovanni Papini.


Bueno, hoy me toca a mí.
Soy el Domingo, último día de la semana... a ver si le cojo más gusto al Domingo teniendo que postear aquí.
No sé presentarme. ¿Qué decir de mí? Nada, ni idea, será que estoy hueca.
Aunque claro, presentarme con una cita... vale, eso lo cambia todo.
Me lo he pensado mucho para la cita, pero no tengo una cita favorita, ¡si es que qué de citas bonitas existen! ¿Cómo escoger una entre una lista interminable? ¡Es casi imposible!
Por suerte que es casi.
Al fin y al cabo la he escogido.
Tenía otra en mente, otra que dice mucho en muy poco, pero resulta que cada vez que la leo u oigo, me quedo sin palabras, así que, si tengo que presentarme, no me puedo quedar sin palabras, ¿no?
Y ayer encontré ésta.
¿Y es que no tiene razón?
¿Por qué leemos?
¿Para aprender?
Es más fácil decir que leemos porque nos gusta, puesto que, al fin y al cabo, es verdad.
Pero es que yo leo para vivir aventuras, para ser Alicia en el País de las Maravillas, para ser Óscar junto a Marina, para ser Ana en aquel sótano, escondiéndonos de los nazis, para ser Louis descubriendo el mundo, para ser Charlie huyendo del servicio secreto norteamericano, para ser Rolando junto a Jake, en busca de la torre oscura, para ser Kirsten y descubrir quién es Juraknar, para ser Daniel en busca de la verdad de Julián y sus libros.

Quizá si leamos para aprender, al menos, de vez en cuando.
¿No he aprendido muchas realidades, entre páginas amarillentas de libros olvidados en el fondo de la última estantería del segundo piso de la biblioteca municipal de mi ciudad? ¿No he aprendido, acaso, a creer en la magia? ¿A ver mundos fantásticos? ¿A perderme entre cientos de páginas mientras cuentan una historia impensable? ¿No he aprendido a pensar de forma distinta? ¿No he aprendido, acaso, a acentuar correctamente las palabras, aunque algunas se me escondan? ¿No he aprendido a adorar a esos símbolos unidos que son las letras?


Pero es que también leemos para olvidar.
¿No ha habido momentos en los que necesitábamos evadirlo todo? ¿En que necesitábamos huir? ¿Viajar a cualquier mundo que no está, escapando así de la realidad? ¿Y es que no hemos viajado a mundos que sólo vemos nosotros? ¿No hemos estado junto a personajes que quizá, sólo nosotros nos imaginamos de tal o cual forma? ¿No hemos sentido nunca la inquietante necesidad de irnos a otro mundo al que sólo podemos ir de una forma posible, y es abriendo un libro? ¿De ser otra persona? ¿De vivir cosas distintas?¿No hemos leído nunca para olvidar?
Pues yo sí.
¿Y es que, ese hombre: Giovanni Papini no tenía razón? ¿No hemos leído alguna vez para aprender y para olvidar?


Ahí lo dejo n__n
Y hoy se acaba la semana y mañana Lunes otra vez, ¡qué amenos se van a hacer con este blog y las palabras de Ireth!
Y para la semana que comienza, ¡disfrutadla!

01 febrero 2007

“El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma”


Bueno, aquí estoy, la señorita Sábado, alias CRiSTaLL. Y me toca presentarme con una cita.

¿Cita?

Vale, sincerémonos…

No tengo ninguna cita predilecta. Es más, si me paro a pensar, me doy cuenta de que en realidad no conozco ninguna frase mítica (o al menos no me viene ninguna a la cabeza). ¡Supongo que se debe a mi mala memoria! Pero, como buena escritora y persona con recursos, haré una pequeña búsqueda bibliográfica en Google y listos.

Veamos…

Ostras, ¿os habéis dado cuenta de la cantidad de citas magníficas que corren por Internet? Parece mentira que haya tantísima gente que haya escrito algo que se considere lo bastante importante para ser recordado. Fantástico.

Pero eso ahora no viene al caso.

¡Oh! Parece que he encontrado algo interesante:

“El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.”
Marcel Prévost (1862-1941) Escritor francés.

Sí… creo que es la frase perfecta, ¿no os parece? ¡Cuanta razón tuvo este tal Marcel Prévost!

Está claro que el hallazgo de una buena lectura puede cambiar el destino de un alma. No hace falta que vaya muy lejos para darme cuenta: yo misma soy un ejemplo claro. Porqué si el libro “Quan la Tina marraneja” (sería algo así como “Cuando Tina hace guarradas”) no hubiese caído en mis manos al cumplir los seis años gracias a mi madre, quizás hoy yo no sería lectora, ni amaría tanto los libros como lo hago ahora. Porqué si cada una de las novelas que he leído no me hubiese marcado de la forma en que lo han hecho, quizás nunca me hubiese planteado la posibilidad de coger papel y lápiz para escribir mis propias historias también. Porqué si no hubiese tenido la curiosidad de leer aquella extraña historia de que hablaba la revista “Qué leer” (aun siendo una novela claramente juvenil, más indicada para muchachos de 16 años, que para chicas de 20 como yo) allá en noviembre de 2004, y que llevaba por título “Memorias de Idhún – La resistencia”, hoy probablemente no estaría aquí y no habría conocido a gente tan maravillosa como la que he conocido; ¡y por no hablar de mis escritos, que probablemente dormirían olvidados en el fondo de un cajón!

¿Sabéis qué? Quiero escribir. Porqué lo adoro. Y porqué no podría vivir sin hacerlo. Porqué cada historia que creo me llena de gozo y porqué a cada personaje que invento lo considero mi niño. Y por eso estoy aquí, formando parte de este proyecto: quiero escribir, junto a mis compañeras. Ya sea sobre libros, sobre nuestra sociedad, sobre nuestros problemas. Me da igual. Lo que quiero es expresarme. Sin miedos, sin tapujos, poniendo en ello todo mí empeño.

Y quizás, de esta forma, consigamos cambiar el destino de un alma.

¿Qué no somos profesionales? Y qué. Tampoco hace falta ser un genio para escribir; sólo hace falta tener ganas. Porqué si quieres hacer algo, hazlo. A pesar de lo que digan los demás, a pesar de las habladurías. ¿Qué cometes errores? ¡Pues inténtalo de nuevo! ¿Qué haces faltas? ¡Pues cómprate un diccionario! Lo importante es no rendirte jamás. Jamás.

Así que… aquí estoy. Y, aunque sé que nuestro proyecto literario-juvenil no conseguirá cambiar el mundo, a lo mejor sí consiguen llegar a algún corazón.